Cambiar de comercializadora de luz: cómo funciona y qué necesitas
Cambiar de compañía de luz genera más miedo del que merece. Es un trámite administrativo, es gratuito y el suministro no se interrumpe. Esto es lo que pasa realmente, paso a paso.
Lo primero: no te vas a quedar sin luz
Es la duda que más frena a la gente, así que empecemos por ahí. En España conviven dos figuras distintas:
- La distribuidora es la dueña de los cables, los postes y el contador. Se asigna por zona geográfica y no la eliges tú. No cambia nunca.
- La comercializadora es quien te vende la energía y te emite la factura. Esta sí la eliges libremente.
Cuando cambias de comercializadora, la instalación, los cables y el contador siguen siendo exactamente los mismos. Solo cambia el nombre que aparece en la factura y el precio que pagas. No hay obra, ni visita técnica, ni corte de suministro.
Qué documentación hace falta
Menos de la que la gente imagina. Cualquier comercializadora necesita:
- El CUPS: el código de tu punto de suministro, que aparece en tu factura actual. Es como el DNI de tu enchufe y no cambia nunca.
- DNI o NIE del titular del contrato.
- Un número de cuenta (IBAN) para domiciliar los recibos.
- Una factura reciente, para conocer tu consumo y tu potencia.
Si alguien te pide algo más que esto para un cambio de comercializadora estándar, pregunta por qué. Estos son los datos que exige el proceso, ni uno más.
Cuánto tarda
El proceso suele completarse en un ciclo de facturación, normalmente entre dos y tres semanas. Durante ese tiempo sigues teniendo luz con total normalidad; simplemente, la última factura de la compañía antigua y la primera de la nueva se solapan en fechas.
La permanencia: mira esto antes de firmar
Este es el punto que más disgustos da. Algunas ofertas atractivas llevan asociada una cláusula de permanencia: si te marchas antes de tiempo, pagas una penalización.
Suele calcularse sobre el beneficio o descuento que recibiste al contratar, prorrateado por los meses que faltan. No siempre es abusiva, pero tienes derecho a saberlo antes de firmar, y debe constar por escrito en el contrato.
Si estás en un contrato con permanencia y quieres irte, llama a tu comercializadora actual y pide el importe exacto de la penalización. A veces el ahorro del cambio compensa pagarla; otras, conviene esperar unos meses.
¿Y si tengo deuda pendiente?
Una comercializadora puede rechazar el alta si existe deuda impagada asociada al punto de suministro. Conviene estar al corriente antes de iniciar el cambio.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Cambiar sin revisar la potencia. Si te llevas la potencia mal ajustada a la nueva compañía, sigues pagando de más.
- Fijarse solo en el precio del kWh. Una tarifa con kWh barato y término de potencia caro puede salir peor.
- No leer los servicios añadidos. Mantenimientos y seguros suelen colarse en la contratación.
- Aceptar por teléfono sin ver el contrato. Pide siempre las condiciones por escrito antes de dar el consentimiento.
Cómo saber si te conviene
La única forma seria es comparar tu factura real con las ofertas disponibles, teniendo en cuenta a la vez el precio del kWh, el término de potencia, los tramos horarios y los extras. Con esos cuatro datos se sabe en minutos si merece la pena moverse o no.
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